Categoría: LA ENTREVISTA


(La Directora de Pachacutec)

Con sangre norteña, pero barranquina de corazón y con “Aventura” como su segundo nombre, a Rocío no hay que ni quien la detenga ni mucho menos la amilane, aunque a veces parezca algo distraída.

Cualquiera que tuvo, tiene o tenga el placer de conocerla, me dará la razón cuando digo que es una mujer con determinación y que por sobre todo te inspira confianza y además te alienta a realizar tus metas. Ni si quiera el cielo es el limite para ella.

Comienza su año en el verano, en su hostal familiar en las playas de Punta Negra, de la mano con su jugosa y prometedora marca “Hamburgruesas” con la salvedad de que cada una es de 200 gramos. Más los próximos 9 a 10 meses del año que se lo dedica a la dirección del Instituto Nuevo Pachacutec de la mano de Gastón Acurio, junto con la organización de la imponente feria Mistura; esta grandiosa y emprendedora mujer no olvida la bendición de ser madre y esposa.

¿Como lo hace?

Ni porque la tertulia con ella fue excepcionalmente extraordinaria y enriquecedora, pude descifrar su secreto.

Solo sé que con su sonrisa que te invita a conversar y con el interés de conocer a las personas y al mundo que llevan en los hombros, a ésta mujer con su BlackBerry en mano, nadie la detiene.

¿CÓMO LLEGASTE A PACHACUTEC?

Por una amiga. Llegó un momento en que sentía que ya quería cambiar de rumbo, me sentía atada. Y empecé a mandar mi currículum a mis amigos, si sabían de algo me avisarían.

Me olvidé por completo de todo eso, porque a veces te da por momentos hasta que finalmente te decides en tomar la decisión, hasta que mi amiga me llama un día para saber si aun estaba interesada en cambiar de aires y me propone el proyecto de Pachacutec.

Fue una locura. Cuando ella me habló de este trabajo no me dijo que era con Gastón, simplemente me dijo que era un trabajo y que mandara mi currículum. Para ese entonces creo que todo confabuló para que se diera el proyecto en mis manos.

Y como estaba con mucho trabajo, no le tomé mucha importancia. Fue entonces cuando esta amiga me llama como 5 veces para reclamarme que no lo había mandado, hasta que me sentí mal por lo preocupada que estaba ella y por lo dejada que estaba con este tema.

Me dio un teléfono, me presenté y le envié mi curriculum. Me entrevisté el mismo día, aun si saber que era para Gastón. Y al día siguiente, me llaman para decirme que había sido seleccionada.

A veces soy bien desubicada, me dijeron que era en el Callao, pero en ningún momento me imaginé que el sitio iba a quedar tan lejos. Al comienzo si me chocó un poco, porque yo venía de trabajar en otro tipo de filosofía; hasta la forma de vestirme, iba con pantalón y tacos, y terminé en jeans y Caterpilar.

Y es ahí cuando me pregunto si valía la pena haber renunciado al antiguo trabajo, que quedaba cerca de mi casa, el nuevo local estaba “super”. Pero después en un momento me dije “si estoy aquí, Dios sabrá porque me trajo” y eso me tranquilizó bastante.

A mi siempre me ha gustado los retos y el riesgo, meterme en cualquier cosa que se que lo puedo alcanzar, pero no me da miedo. Hay muchas cosas que ahora digo: “¿como hice eso?”, como por ejemplo el hecho de haberme metido como diseñadora cuando esta carrera la había dejada olvidada hace muchos años atrás y aun así lo hice.

Yo entré a formar todo lo que era Pachacutec, los trámites en el Ministerio de Educación para que tenga el Titulo a Nombre de la Nación, armar curriculas, de profesores, de syllabus. Empezar de cero.

¿TE IMAGINABAS COMO DIRECTORA?

No. Para mi los cargos no es que no importen, pero no soy de estatus. Pienso que el cargo te lo ganas tu mismo, eso no quiere decir que no seas ambicioso. Solo no le doy mucha importancia a eso.

¿QUÉ SE NECESITA PARA ENTRAR A PACHACUTEC?

Tener pasión por la cocina, tener el concepto que nosotros manejamos dentro de la organización de Mistura. Una persona que se entregue por su trabajo, por la cocina y que piense que con un buen trabajo que pueda realizar esta poniendo un grano de arena para que la gastronomía salga adelante. No es solo una persona que esta en esta lucha, somos todos juntos.

Esto implica tener un cambio total, en el trabajo o en la familia. Hay muchos chicos que llegan a Pachacutec y que de repente sus padres no han terminado el colegio y al ver que su hijo esta progresando, sus hermanos no van a querer quedarse estancados, van a querer estudiar y crecer.

Eso es lo que generalmente veo cuando entrevisto a los chicos para que postulen, además de ver que sean responsables, que sean puntuales, que tengan entrega y que sea un guerrero que no se amilane por nada.

¿CÓMO SON LOS ALUMNOS?

Son chicos bien complicados, cada uno es un mundo y ellos lo que necesitan es que alguien los pueda escuchar. A veces me he sentido muy agotada porque tienes que estar detrás de ellos como si fuese un hijo, aconsejas y escuchas, pero no ves ningún cambio.

En algún momento sentí que me desmoralizó porque sentía que daba mucho de mi y no habían cambios positivos.

Han habido casos de algunos chicos se han perdido y en ese momento me sentí culpable y me preguntaba en que fallé, pero empecé a investigar que es lo que pasaba, si realmente era mi culpa o había algo mas detrás de todo esto. Me di cuenta que la influencia que tienen ellos por parte de los padres es muy fuerte por el mismo hecho que ellos ya están creciendo profesionalmente, entonces los padres sienten que el hijo es una “inversión” y que una vez que ellos terminen esa inversión la tienen que “rembolsar” tanto económicamente como en responsabilidad para con los suyos. Y al haber tanta presión, empiezan a fallar.

 

¿QUÉ ESPERAS LOGRAR AHÍ?

Irme tranquila, habiendo salido 4 promociones de egresados, recién vamos en la 2da promoción. Que me digan “que bien formados han sido” como me dijo una sicóloga que entrevisto a 4 alumnos que postularon a unas becas en España. Los 4 eran extraordinarios y todos tenían muy claro que su carrera era la cocina.

¿QUE FALTA EN LA GASTRONOMÍA DEL PERU?

Desde mi perspectiva de formación, falta escuchar a la gente. Siempre tuve esa duda de porque los últimos ciclos se van “odiando” tu “alma mater”, cuando debería ser al revés; y preguntando y conversando con algunos alumnos me explicaron de que era porque nunca los escuchaban como alumnos, nunca les dieron la oportunidad de sentarse y saber que pasaba y cuando ellos reclamaban nunca les creían.

La formación no es un negocio, porque si quieres sentirte orgullosa de lo que estas sembrando, siémbralo bien, riégalo bien, quiérelo.

Debería existir un área de psicología para los alumnos en donde puedan reunirse y ver si los profesores dictan bien sus clases, si son puntuales, hacer un balance.

¿QUÉ ES MISTURA?

Es lo máximo, me encanta. Es adrenalina, es orgullo. Es un conjunto de sentimientos. Para mi es la felicidad. Es agobiante, pero la satisfacción es algo del corazón, es un compartir con tanta gente.

¿QUÉ VIENE MAS ADELANTE?

Ya quiero ver otras cosas, ya me siento en rutina porque en Pachacutec es el día a día. Ya quiero sentir esa adrenalina por otra cosa.

En un momento dado pensé ver algo de un restaurante aunque no es mi fuerte, pero Gastón me dijo que tenía otros planes para mí.

Hay uno que esta esperándome, no quiero decir que se trata aún, pero es algo diferente.

¿CÓMO TE ANIMASTE POR EL NEGOCIO PROPIO?

El hostal de Punta Negra es de Jimmy (su esposo), ya lo tenia cuando lo conocí, solo que ahora me he vuelto mas como la administradora. En cambio el es un muy buen anfitrión, te puede hacer una jarra de jugo y te lo llevaba hasta tu cuarto, lo que pasa es que a él le encanta la playa y el mar, a veces en invierno me decía “vamos aunque sea a la costa verde a ver el mar” y ya se quedaba tranquilo.

En una época nos dedicamos a hacer chorizos artesanales. Todo comienza porque Jimmy se dedica a la compra y venta de autos y en Argentina hay una fábrica que te venden los repuestos para carros de carrera y es lo mas cerca en Latinoamérica donde puedes conseguirlos.

Como tenían que preparar algunos repuestos y tomaría algunos días, aprovechó para ir a Mendoza y buscó una persona que elabore embutidos de manera artesanal. Encontró a un señor mayor que le enseñó todos los truco y que incluso le vendió una maquina para hacer embutidos.

A raíz de esto comenzamos a venderlos en la playa, porque en Punta Negra solo consigues algunos que no son de tan buena calidad y de marcas totalmente desconocidas, por ello optamos por hacerlo todos los veranos y hasta teníamos pedidos de Punta Hermosa y San Bartolo.

Entonces comencé a trabajar en este tema de Mistura y Gastón quería un área de algunos productos que eran buenos pero estaban algo olvidados como la salchipapas o una hamburguesa, y de esta lista, poco a poco fui encontrando a las personas que tenían un local y podrían abastecer a Mistura.

No llegamos a encontrar a alguna persona que hiciera unas buenas alitas broaster y unas buenas hamburguesas.

Con Jimmy, ya habíamos hecho pruebas en la playa, y entre conversaciones le propuse tomar la idea de las hamburguesas y me dijo: “ya” (creo que el es mas arriesgado que yo).

Entonces comenzamos a hacer pruebas con diferentes tipos de carne, con el pan, las salsas. Mas todo el proceso de comer hamburguesas.

Así nacen las Hamburgruesas, tienes que probarlas porque son 200 gramos de carne y a toda la gente le gusta porque son caseras, no tienen preservantes.

DESCRIBETE

No podría describirme.

(El Cocinero)

Cuenta la historia de uno de los Dioses, que con 32 años que marcan en su partida de nacimiento, con suficientes historias para escribir un libro y casi 13 años con cuchillo en mano; recorrió Ecuador, Venezuela, México, Argentina, Brasil, Egipto y actualmente Chile como un embajador del sabor de la gastronomía peruana.

Es de quienes cree que al chef lo hace la experiencia, lo vivido y la humildad, más que el tiempo. Sabe que la vida está llena de sacrificios y satisfacciones, entre ellas el que un cliente lo llame y le agradezca por la excelente comida.

Conocido como un chef que no deja de ser cocinero y cocinero de los grandes y de los buenos, expositor en ferias de Chile como Mercado Paula Gourmet, lo caracteriza su liderazgo nato, maestro para muchos, amigo para otros. ¿Describirlo en pocas palabras?, difícil.

La vida nos deja experimentar vivencias fortuitas en las que conocemos a aquellas personas que se convierten en inspiración personal, modelo a seguir, motivación o simplemente alguien que quieres tener cerca por la increíble energía que irradia.

Les presento a Alex Dioses, que es una de ellas.

¿CÓMO Y PORQUE LLEGASTE A COCINAR?

Creo que la etapa mas difícil es cuando has terminado el colegio y no sabes que estudiar, cuando estas con esa indecisión de qué hacer, me estaba preparando para Ingeniería Alimentaria en la Pre Agraria; al final me metí a estudiar cocina porque leí una entrevista en alguna revista de orientación vocacional, de un chico que estaba estudiando cocina y decía que era una carrera sacrificada, no tenias días libres y en las fiestas te las pasabas trabajando y me dije “¡Ah! Yo quiero eso” porque no me gustan las fiestas ni la vida nocturna; no fue porque me gustara cocinar ni la clásica que de niño me metía a la cocina a ayudar a mi mama.

¿Y EL PERÚ?

Por el hobby que tenía antes de compra y venta de antigüedades para Mullu, conocí la sierra y el norte del Perú. Compraba piezas, las restauraba y luego las vendía; siempre me llamó la atención.

Andaba metido en el negocio de las chakiras y vendía en el mercado de las pulgas en Miraflores en el puesto de antigüedades porque tenía conocidos, y poco a poco me comenzó a gustar mas, paralelo a eso estudiaba y trabajaba. Y comencé a viajar a Huancayo a ver las haciendas donde había baúles y muebles.

Expositores de Mercado Paula Gourmet – Santiago de Chile

¿QUÉ HUBO ANTES DE LA COCINA?

Salí del colegio, empecé en la Pre Agraria y antes de presentarme a la universidad. Luego empecé a estudiar cocina en lo que era el INAT, lo que ahora es Le Cordon Bleu, pero era muy caro y no me lo podía pagar y me pasé a Los Andes donde si terminé la carrera.

¿UN BUEN COCINERO NACE O SE HACE?

Creo que ambos, puede ser cualquiera de los dos. Por ejemplo en mi caso, que no digo que sea un buen cocinero o chef, pero mi trabajo me ha llevado bien.

Y yo no nací con la cocina a no ser que lo haya tenido “oculto” durante 18 años. Mi familia es norteña, cocinan porque todos saben cocinar pero ninguno hace eventos o tienen restaurantes o si quiera son cocineros. Nunca me vino esa inquietud ni por familia o amigos.

Para mi es una historia totalmente distinta antes de los 18 y después de los 18.

¿CÓMO TE HA AYUDADO ESE CURSO DE COACHING?

Te hacen ver errores, te hacen descubrir que no sabes nada. Que todo lo que tu creías es mentira. Te van haciendo preguntas para ver tus puntos débiles, por ejemplo, a mi me preguntaron “¿Qué cosa te molesta?” y yo le dije que soy impaciente y que no me gusta estar repitiendo las cosas y hasta cierto punto pierdo la capacidad de hablar, entonces te hacen ejercicios en donde te van demostrando en lo que fallas.

A raíz de este curso, he aprendido a tener mas paciencia, a explicar mejor las cosas, ha entender que cada uno es un “mundo” distinto.

Me siento con cada uno de mi equipo para ver que pasa, que siente o que quiere porque a las finales, los jefes de cocina o cocineros terminan siendo como papás o sicólogos porque tienes un personal a cargo y tienes que saber que le pasa para saber como reaccionar, porque de repente terminas llamándole la atención a alguien sin saber que le pasa, y ésta persona acaba de perder a su mamá o se le quemó la casa.

TRABAJANDO EN EL EXTRANJERO, ¿CÓMO VES LA COMIDA PERUANA?

Definitivamente en el Perú, ni bien entras al país te das cuenta que te invade con la gastronomía. Estas saliendo por la manga del avión y ya ves los platos peruanos; y hay que reconocer que gracias a Gastón sacó la bandera gastronómica para el mundo.

La identidad de nosotros, los peruanos, va primero a lo gastronómico que a lo nacionalista; somos más abanderados por la comida que por lo que sentimos por nuestro país.

Una vez, estaba pasando por el control del aeropuerto de Venezuela y una chica me pregunta “¿usted es peruano?” y dentro mío me dije “¡¿y ahora que hice?!”, porque al peruano siempre en migraciones te controlan más, y me dijo “que orgulloso se debe sentir porque nosotros escuchamos mucho que van a su país a comer, como me gustaría conocer su país”.

¿CÓMO CREAS UN PLATO?

Por tus propios conocimientos ya sabes que mezclas son buenas, es como armar un rompecabezas.

¿TIENES UN INGREDIENTE FAVORITO?

Personalmente, soy de sabores fuertes. Me gusta el culantro, el ajo, la albahaca o el kión.

¿QUÉ HAY QUE HACER PARA COMPLACER TU PALADAR

No soy difícil de complacer y creo que tiene un por qué, pero no quiere decir que no sepa comer.

Con mi mamá, llegamos de Trujillo a Lima y llegamos sin nada, entonces mi mamá pedía que le regalaran comida en el mercado para poder comer nosotros dos; no conocíamos a nadie y de a pocos mi mamá fue trabajando y esforzándose y gracias a ella estudié.

Pero creo que aprendí a nunca quejarme de la comida, por necesidad. He comido realmente feas, pero me las he comido porque no puedo negarla ni criticarla, no se si esta bien o mal. Porque yo se lo que significa conseguir comida.

¿HAN CAMBIADO TUS HABITOS AL COMER?

Si. Ahora me gusta el agua Pellegrino, cosa que antes no podía ni pagarla (risas).

De hecho, conforme vas viajando y conociendo, vas adquiriendo más gustos, entonces te gustan otros vinos, otras aguas, te das ciertos lujos a la hora de comer, eso nos pasa a todos. Pero sin olvidar tu buen arroz con huevo frito.

¿QUÉ GATRONOMÍA TE GUSTA MÁS?

Trabaje muchos años con la japonesa, me atrae por el arte, la cultura y sus costumbres, su historia.

La árabe por sus mezclas, sus especias, sus condimentos, sus verduras.

¿QUÉ CREES QUE TE FALTA PROBAR?

Mucho. Pero lo que he ido conociendo o escuchando he tratado siempre de probarlo, por decirte un caviar clásico de Rusia y una vez me lo trajeron. Hay muchas cosas que aun no he probado.

A la vez, por mas caro que sea algo que pruebes y no lo sabes degustar, no le encuentras el valor.

¿QUÉ PLANES?

No me pongo planes tan a futuro, no me gusta traumatizarme. Creo que los planes que me pongo son metas cortas.

Aunque me gustaría ser proveedor si dejo la cocina, me atrae el hecho de poder llevar algo a los restaurantes y conocer a la gente. Conocer el movimiento que envuelve una madrugada en un terminal pesquero, a las 3am es otro mundo, otra historia.

Me gustaría tener un terreno y cultivar.

¿QUÉ LE DIRIAS A LOS QUE QUIEREN O ESTAN EN PROCESO DE SER COCINEROS?

¡Que se cambien de carrera! (risas). Es que tiene que gustarte la carrera. Este año el Perú va a botar más de 2500 cocineros, y la mitad o más de la mitad están equivocados.

Es sacrificado. “Pierdes” el creer que vas a tener tiempo para alguien, vas a tenerlo pero cuando ya hayas pagado tu “derecho de piso”, “pierdes” a la familia, los amigos, algo de privacidad, y así comienzas a hacer carrera.

TU IDOLO

¿Dalai Lama? (risas). No soy de tener ídolos porque no me gusta llevarme malas impresiones.

Hace poco conocí a Paco Torreblanca, un chef español, y tuvimos oportunidad de intercambiar direcciones de correo. Entonces le mandé un mail agradeciendo todos los consejos, pensando que no respondería y me respondió el mismo día, y hasta ahora mantenemos contacto. Me dijo algo bonito: “la historia nos separa y el futuro nos une” entonces todos tenemos que trabajar por el mismo lado.

A Gastón. Es visionario. La gente le hace caso a Gastón, quizás más que a Alan (García), el mismo generó su competencia. El trabajo de Gastón en la ultima entrega de Mistura tuvo la visión a 50 años, es increíble que te puedas proyectar en algo que recién estas empezando sin saber si podrás “terminarlo”.

¿QUIÉN TE HA INSPIRADO MAS EN LO PROFESIONAL Y EN LO PERSONAL?

En lo profesional, Hiro de Inhiban, que el que me enseño a trabajar en forma ordenada con ese rigor japonés. Y con Gastón, que es la visión o el orgullo por lo nuestro.

En lo personal, Pepe Carpena, por la persona que es, lo estimo mucho y le agradezco y gracias a él estoy donde estoy porque siempre arriesgó por mí.

Además, las personas que salen adelante y lo consiguen a raíz de su esfuerzo.

DESCRIBETE

Introvertido, tímido. Creo ser sencillo. Trato de tener los pies en la tierra.

(El Gerente)

Un expreso o un cortado abren un día habitualmente ocupado en la vida de este personaje de duchos 44 años, que muchos ven con temor por sus tajantes palabras en búsqueda de transparencia, o con sumo respeto porque durante su historia, sus esfuerzos reflejados en sus, ahora, logros, consiguen que nos quitemos el sombrero ante su perseverancia y aplomo.

Lleva toda su vida manejando restaurantes, pero ahora que vive uno de sus mejores momentos, tiene el cielo como su límite.

Abrir restaurantes se ha convertido en una suerte de pasatiempo que si bien el principal móvil son las utilidades (como para cualquier empresa) el objetivo de llevar al Perú como una marca sólida y prometedora hacia al extranjero, es ahora todo un deber. En otros tiempos, toda una quimera.

Pocas personas encuentran placenteros los retos, no le dice “no” a nada. Arriesga siempre a ganar y sabe que las cosas se obtienen únicamente con arduo trabajo. Manteniendo los objetivos lo más nítidos posibles, más un compromiso con revolucionar su país, viendo crecer a un hijo más como el restaurante La Mar en Lima y en otros 6 países (USA, Brasil, Chile, Panamá, Bogota, México) y además controlar otras marcas de la corporación Acurio, Pepe Carpena va recorriendo las rutas de su vida en donde todos y todo le sonríe. ¿Puedes mantener su ritmo?.

¿QUÉ HUBO ANTES DE LA MAR?

Prácticas en Cosapi Data cuando aún estudiaba. Luego entré a manejar Cherry, la pastelería, como administrador durante 15 años.

¿CÓMO COMENZÓ LA MAR?

La Mar comienza con una conversación con Gastón de abrir una cebichería.

En verdad, cuando Gastón me llama a mí para trabajar con él, me habla de un proyecto de una cebichería, en el ínterin, estaba todavía Fujimori de presidente y el local que Caplina tiene hoy, era el que íbamos a alquilar, pero por la coyuntura política que se presentó, paramos el proyecto.

Después me llama para que le arme Tanta, entonces quedó a un lado La Mar. Cuando Tanta tuvo 2 años ya funcionando, retomamos el tema de La Mar.

Básicamente, lo que queríamos hacer era poner en valor las cebicherías que estaban venidas a menos. Comenzó como un proyecto chico.

La Mar tiene ya 5 años y esto lo conversamos hace 7 años.

¿PENSASTE QUE SE VOLVERIA TODA UNA INSTITUCIÓN?

No. En realidad yo no, Gastón si. Porque en esa época yo quería simplemente hacer otro restaurante. Pero a los 3 meses nos dimos cuenta del potencial que tenia como concepto, no solo como restaurante sino por el potencial que había de poder exportar la idea de una cebichería a otro país.

¿LO IMAGINASTE EN EL EXTRANJERO?

A los 3 meses si, porque tenía ya varias propuestas de personas que me lo querían comprar para llevárselo afuera. Ya no fue que si me lo imaginé, sino que la realidad se fue dando.

Con esos 3 meses ya había vendido mi primer restaurante para México, luego vinieron Costa Rica, Chile, San Francisco, Brasil, Panamá y Colombia.

¿QUÉ SE SIENTE FORMAR PARTE DE UNA IDEA TAN AMBICIOSA COMO LA CORPORACION ACURIO?

Lo que yo siento con todos los proyectos que se desarrollan en general, no solo con La Mar, es que se esta logrando poner en valor una gastronomía que siempre fue buena, pero que le faltaba promoción, detalle, calidad, montaje.

Y esto es solo el inicio de algo importante, aun no somos tan importantes como la gente cree, pero apuntamos a ser grandes como cualquier cadena transnacional. No es imposible. No sé si en alguna generación lo lograremos, pero a eso apuntamos.

¿QUÉ ES LO QUE BUSCAS EN UN COCINERO? ¿EL PERFIL?

Creo que hay 2 perfiles de cocinero. Porque hasta ahora no conozco a uno que sea completo o que tenga las dos cosas.

Los que son “artistas”, que tenga capacidad de creación, que tenga imaginación, que sepa que hacer con las mermas, etc., son un desastre en lo administrativo.

Normalmente, los que son súper creativos son un desastre a la hora de hacer inventarios, de costear, de hacer recetas, etc.

Y el “soldado” que no tiene la creatividad, porque con eso se nace, no se inventa, y que puede repetir lo que te dicen que tienes que hacer.

Ambos son importantísimos y con todo lo que nosotros tratamos de hacer, por ejemplo el tema de sanidad y otros, es acercar un poco ambos perfiles.

¿QUÉ ES LO MAS DIFÍCIL DE TU TRABAJO?

La gente. Como en todos lados. Es lo más difícil y lo más importante, sin el equipo no avanzamos.

La parte complicada es de que todos los cocineros apuntan a tener su restaurante, lo cual es absolutamente válido, el problema es que la mayoría de los chicos quiere saltearse etapas, quieren correr en lugar de caminar.

¿CÓMO VES LA CULINARIA PERUANA?

Potente. Pero en un principio no me imaginé nada, me he ido imaginando las cosas cuando “he subido en el caballo” es algo que he ido aprendiendo de Gastón, quien si se lo imaginaba así.

Ahora si creo que es posible, pero hay que tener mucho cuidado, porque se le esta dando de alma a la gastronomía.

Todo el mundo se ha sentido orgulloso de los que se come en la casa, pero para que le digas a la gente que tiene que venir a Lima a comer por 3 días. Nunca.

¿QUÉ NOS FALTA?

Falta un montón. Estamos todos avocados al tema gastronómico, hay innumerables escuelas de cocina y ni una escuela de mozos.

Entonces, ¿Cómo avanzas en paralelo para que el nivel gastronómico esté al nivel del servicio? ¿Cuántos meseros tenemos que hablan 2 o 3 idiomas? Ni uno.

¿Cuántos maitres de excelente nivel tenemos? Ni uno.

Entonces todavía no estamos yendo a la par.

Además, todavía falta que la gastronomía llegue al campo. Algunas cosas se están haciendo, pero la diferencia entre el productor y el precio final, se las lleva el intermediario.

La papa amarilla cuando comencé este negocio costaba 1 sol y ahora está algo más de 3 soles, ese diferencial no lo tiene el campesino. Siguen en la pobreza, se encarecen los productos y se enriquece alguien que no hace nada.

¿SI NO TUVIESES UN RESTAURANTE QUE CREES QUE ESTARIAS HACIENDO?

Si no tuviera un restaurante, no sé. Nunca lo he pensado.

Si no trabajara y tuviera plata para no hacer nada, estaría en la playa corriendo tabla.

Me gustaría estudiar de nuevo, pero sin presiones, sin exámenes.

¿TE HAS VUELTO CRITICO CON LO QUE COMES?

Trato de no, pero si me he vuelto más pesado que antes, pero cuando voy a comer a algún lado trato de disfrutar ya no de criticar tanto porque sino todo se vuelve trabajo; ahora que si me va mal, simplemente no vuelvo.

No me quejo nunca de ningún restaurante, al menos que ya sea una falta de respeto con lo que me están dando, porque estoy metido en la industria y no quiero caer pesado y por lo general saben quien soy.

¿QUÉ TE PRODUCE PLACER?

Varias cosas.

Ver el restaurante lleno me encanta; ese estrés, la tensión me generan placer. Yo trabajo para que este lleno.

Me genera placer inaugurar un restaurante. Genera mucho estrés, pero al final mucho placer.

¿Sabes que más me genera mucho placer? Ver a los niños comer en los restaurantes, porque antes era difícil ver a un niño comer un cebiche o un anticucho de pulpo en un restaurante. Me da placer porque es como la “continuidad” porque ellos serán los “clientitos del futuro”, además verlos felices comiendo y sabiendo quien es Gastón y algo de la gastronomía.

Además, son los clientes más difíciles porque no te mienten, no les importa quedar bien contigo, te dicen tal cual las cosas.

¿ALGO MAS QUE TE PRODUZCA PLACER?

Correr tabla. Corro tabla desde hace 2 años recién, lo hago con mis hijos y la verdad es que encontré un mundo perfecto para tirarse.

He practicado otros deportes pero no hay nada que me guste tanto como eso. Y fue porque mis hijos querían aprender, entonces nos metimos los tres. Además que encontré un espacio para compartir con ellos, que en realidad, es lo más importante.

Es donde hablamos el mismo idioma y tenemos los mismos miedos.

¿RESTAURANTE FAVORITO?

En realidad tengo varios. Pero en el que más como es en Tanta, porque hay de todo y no porque forme parte de la corporación, sino porque hay diversidad y como fuerza de valor y precio es bastante bueno.

Me gusta mucho Queirolo, el de Pueblo Libre, para irme comer una butifarra, una papa rellena, esas cosas me gustan.

DESCRIBETE

Es complicado. Hablar de uno mismo es medio difícil. Te puedo decir todos mis defectos y mis virtudes desde mi punto de vista, pero es un poco soberbio.

Todo depende desde que punto de vista, como esposo, como padre, como trabajador, como empleador, como empleado… Lo que yo si tengo claro en mi vida es que las cosas no son gratis, hay que trabajar muchisisimo para lograr cualquier cosa.

Nada me ha salido gratis, pero si he tenido mucha suerte, tengo mis angelitos que me han puesto las cosas correctas y en el lugar correcto. Y creo que la virtud es saber cogerlas. Arriesgo bastante, porque sino no ganas, sino estas todo el tiempo en el Limbo, entonces tienes que jugártelas un poquito.

Pero me falta muchísimo y al final me voy a morir faltándome cosas, porque depende de que expectativa tengas. Por decirte, antes mi único interés era tener plata, a mi me formaron en una universidad donde me soltaron a la calle y me dijeron “tu tienes que ser millonario”, “tu no vas a ser empleado, sino el dueño” y en verdad, tu objetivo es ese. Pero luego cuando te topas con alguien como Gastón, que si bien puede tener los mismos intereses, hay otra serie de cosas mas importantes que eso, te das cuenta que las cosas no están disociadas. Que puedes hacer plata y puedes dejar que los demás también hagan plata y puedes hacer algo por tu país.

Al final eso es lo que a mi me tiene mas motivado, hacer algo que pueda quedar en el tiempo y que sean las bases para que el país continúe.

(La Cocinera)

A los 28 años uno tiene muchas historias que contar y para ella no es la excepción. Con el espíritu y la hiperactividad de una niña aventurera, emerger de una sociedad chovinista y conformando una minoría en cuanto a una opción de género, solo se logra con determinación y teniendo como inspiración y apoyo a su novia Mabe.

Entre querer trabajar con Rafael Osterling por sus ideas alocadas y un bistec frito con camote y arroz o un simple tomate maduro como plato favorito, entre una fijación por el McDonalds o una aversión por las aceitunas, se van descubriendo los detalles que rodean a una persona.

Muy pocas veces encontramos a aquellas personas con las que creamos una gran afinidad, es aún más mágico cuando la compatibilidad se da en el trabajo; donde no necesitas hablar para que las cosas se hagan. Ella es una de esas personas.

¡Con ustedes Stephanie Aguilar!

¿POR QUÉ COCINA?

Porque me gusta el trabajo manual y me gusta comer, pero me gusta comer como yo cocino. Soy detallista y soy muy especial para comer.

¿QUÉ EXPERIMENTASTE EN ESTE TRABAJO?

Que hay que tener paciencia, ser tolerante, a estar de buen humor, a trabajar en equipo, a escuchar.

¿TE CAMBIÓ?

Bastante. Me fue difícil cambiar, pero creo que cambié para bien. A la mala aprendí de mis errores. En cada trabajo aprendes cosas nuevas, conoces gente nueva, son nuevos retos.

¿QUÉ APRENDISTE?

De todo. Aprendí cosas distintas tanto en sazón como en amistad, como a tolerar o como hacer llevaderas las cosas. A que gritar no siempre es la solución para las cosas. A que respirar y pensar un poquito antes de hablar es mejor. Si te ríes, todo es más fácil.

¿LO MEJOR?

Brasil. El ir a otro país, conocer otra cultura, encontrarte con otro tipo de gente y enseñarles tu cocina. Poder llegar a que te entiendan porque es otro idioma y además es otra forma de cocinar, otros insumos. Todo un reto.

¿LO PEOR?

Que me tomo mucho tiempo darme cuenta, por lo terca que soy, que por mas que tocaba esa puerta, siempre estaba cerrada. Pero logre salir y abrir los ojos.

Hay mucha hipocresía en la cocina, son muy pocas personas que son realmente sinceras.

¿ALGUNA VEZ TE SENTISTE DISCRIMINADA POR SER LESBIANA?

No. Nunca me ha causado problemas. Creo que fue un punto a mi favor por el mismo hecho de que trabajas con muchos hombres, entonces creen que eres uno de ellos, entonces te acoplas más con el grupo.

Pero es un punto en contra, cuando ya no ven el respeto por una mujer, delante de ti. Soy bastante feminista.

¿QUÉ TE FALTA POR HACER?

Un montón de cosas. Una de ellas es que me encantaría trabajar en un hotel.

Trabajar en un crucero, porque es otro tipo de cocina y es otro tipo de ritmo. Aprender otras cocinas. Viajar y aprender cocina en otros países.

Si me voy a otro país es únicamente para “hacer caja” y luego regresar para poner algo, no para quedarme, porque la cocina peruana es una de las más completas y se hace extrañar.

¿CÓMO SALIÓ EL NEGOCIO PROPIO?

Por necesidad, porque tengo que hacer algo ya. No es lo mío estar sentada en mi casa, tengo que estar activa.

¿QUÉ MÁS PLANEAS?

Seguir con el catering de comida japonesa, sacarle todo el provecho. Me apasiona mucho el detalle que tienen para hacer las cosas. Quizás dar clases personales.

¿TU MEJOR RECUERDO GASTRONOMICO?

Brasil. Porque fue algo totalmente nuevo e inesperado. Y muy deseado, aunque en algún momento no me sentía capaz de tal reto.

¿RESTAURANTE FAVORITO?

No tengo restaurante favorito, pero me gustan mucho las pastas del Tanta.

¿QUIÉN TE HA INSPIRADO MÁS PROFESIONAL Y PERSONALMENTE?

Creo que la persona que me metió en la cocina, el tío de Isa, una de mis mejores amigas. Él me enseñó a cocinar.

Y personalmente, mi novia Mabe, me motiva mucho, me inspira mucho a ser mejor y no a ser mediocre.

¿TIENES ALGÚN RITUAL EN LA COCINA?

No. Pero si tengo la manía de limpiar siempre el cuchillo y mi tabla, por Alex (Chef del restaurante La Mar en Chile) que me decía: “si tu tabla esta limpia, tu cabeza está limpia”.

¿HAY ALGUN INGREDIENTE QUE DETESTES?

Las aceitunas. No las soporto, pero si las como en pulpo al olivo.

DESCRIBETE

Detallista, persistente, renegona, sensible, muy terca. De carácter muy fuerte, pero sincera. Cariñosa.

(El Cocinero)

Con 10 años trabajando entre restaurantes y hoteles y con 32 años, fue el Instituto Los Andes el que lo ayudó a navegar en éste tan caótico mundo culinario y su formación como líder que ha determinado su camino.

Con una especialidad en la comida japonesa, sus insumos y sus costumbres de casi 8 años, que también lleva en la sangre, y conocedor de los lugares más escondidos del barrio de Liberdade en Sao Paulo, Brasil.

Con ustedes: Kenji Shiroma Yshikawa

¿CÓMO Y CUÁNDO COMENZASTE A COCINAR?

El primer acercamiento a la cocina que yo me acuerde fue en el restaurante de mi abuelo en el Callao, tenía que poner una galleta con mantequilla debajo del Primus.

La definición que más se acerca al restaurante, era una fonda, porque no había carta y todo era en pizarra. Era un restaurante antiguo, ahora podría tener algo de 40 años, se llamaba Pacífico.

¿QUÈ HUBO ANTES DE LA COCINA?

Antes de la cocina hubo 3 años de Medicina y 1 año de Sistemas.

En 1996 ingresé a San Martín, porque desde chico pensé que iba a ser médico y dentro de las especialidades pensé que iba a ser gastroenterólogo o algo que tuviese que ver con comida.

En el segundo año ya era complicado porque ya no me entraba nada y dejé de ir.

Postulé a Ingeniería de Sistemas y sólo pude ir por 2 semanas, me aburría. Tampoco me gustó.

¿EN DÓNDE HAS TRABAJADO?

Estuve en Matsuei, en Benihana por 4 años.

Me fui a Brasil por un año y allá trabajé en el Catering Kuwazuru, un tiempo me la pasé en el Meliá de Cuba y ahora trabajo en el Hotel Roosevelt en San Isidro

¿A QUÉ PAISES TE HA LLEVADO TU CARRERA?

A Brasil para buscar especializarme en Cocina Japonesa haciendo unas practicas en el mejor restaurante de Comida Japonesa el Aizome y para rescatar sabores en el Barrio Japonés de Liberdade en Sao Paulo; a Cuba en el Meliá; y a Chile por una asesoría de Cocina Japonesa.

PARA TI, ¿EN DÓNDE SE ENCUENTRA EL PERÚ, HABLANDO DE GASTRONOMÌA?

Estuve leyendo un artículo muy interesante que decía que es complicadísimo que la cocina peruana con 400 o 600 años de formación quiera competir con cocinas más antiguas como la italiana, árabe, entre otros.

Definitivamente, ahora somos como la “vedette” de la comida, hay harto que ofrecer y hay mucha gente buena trabajando.

Mistura es un gran ejemplo de cuanto puede moverse una ciudad o un país, en búsqueda de una identidad mas allá de la nacionalidad, el peruano nació para ser cocinero y buen comensal, ya encontró una identidad más que el patriotismo puro.

¿ERES UN LIDER EN LA COCINA?

Yo siento que para poder trabajar en cocina y poder manejar tu cocina, necesitas ser líder.

Y mientras más responsabilidades tengas en la cocina, mayor es tu importancia en ella, como en cualquier otro trabajo.

¿TE HAS VUELTO EXQUISITO O ETICOSO?

Si. Fregado.

¿COCINA TRADICIONAL, MODERNA O MOLECULAR?

Moderna. Justo estoy llevando un curso de cocina molecular y no me está gustando, me saca bastante de mi zona de comodidad. Y la cocina tradicional me gusta pero necesita tener un toque diferente.

¿TU PERFIL DE COCINERO?

Busco alguien que sea humilde, que sepa escuchar, que quiera aprender y que tenga habilidad. El sabor se aprende.

¿CON QUÉ CHEF TE GUSTARIA TRABAJAR?

Con Tsuyoshi Murakami del restaurante Kinoshita de Sao Paulo, Brasil.

¿CUÁL ES TU MEJOR RECUERDO GASTRONÓMICO?

Cuando regresé de Brasil, mi mamá me preguntó ¿qué quieres comer? y le dije “Seco con Frijoles”. Mi mejor recuerdo es el primer bocado después de casi un año de seco de cabrito con frijoles y arroz del Restaurante El Bolivariano. Es mi plato favorito.

¿CUÁL ES TU RESTAURANTE FAVORITO?

Sujinhos en Sao Paulo.

¿QUIÉN TE HA INSPIRADO MÁS PROFESIONALMENTE Y PERSONALMENTE?

Mis dos abuelos. Uno en la parte profesional y con el acercamiento al rubro, y mi otro abuelo como mi modelo a seguir como persona.

DESCRIBETE

Cocino, río, pregunto, fumo, bebo, como mucho, bailo, converso, me quejo, apoyo, español, portugués, Lima, Sao Paulo, busco, esperanza.

(El Cocinero)

Egresado de la primera promoción del, en aquella época, INAT Cuisine en un rubro donde predominaban las mujeres; buscó desarrollar la vena artística que le viene de familia y ahora cuenta con algo mas de 15 años dentro de una cocina.

Recibió una beca para estudiar en Italia por 4 meses; pero fue visionario y antes de salir de Lima, hizo contactos en España para quedarse 2 años, y se quedó 11.

Con 33 años, una novia cocinera, una hermana fotógrafa, un hermano publicista y a la vez panadero y con un retoño en camino, les traigo a ustedes a Diego Alcántara, Chef corporativo de La Mar Cebichería Peruana.

¿CÓMO LLEGASTE A LA COCINA?

Porque desde chico ya me gustaba la cocina. Hacía empanadas, tortas y alfajores para vender.

Cuando mi mamá estaba enferma, me decía que comprar y me iba al mercado para comprar las cosas y cocinarle a mis hermanos porque no teníamos empleada. Tenía como 10 años y ya pedía rebaja.

Lo primero que aprendí a hacer fue arroz.

¿QUÉ APRENDISTE CON TODOS ESTOS AÑOS?

Aprendí que ésta carrera se trata de vivir cada etapa en la cocina y no llegar de frente como jefe de cocina, de cada experiencia que luego te enriquece, luego todo eso lo aplicas más adelante.

Aprendí también a trabajar con distintas personas, habrá algunos que no te agradarán, pero igual debes trabajar en equipo y dejar de lado las diferencias. Se trata del respeto por la cocina.

¿LO PEOR QUE TE HAYA PASADO MIENTRAS TRABAJABAS?

Quizás los cortes que me daba. Me he cortado 3 veces el mismo dedo con la máquina laminadora en 3 distintos restaurantes.

Además me quemé porque dejaron abiertas las llaves de gas y cuando iba a prender los pilotos, toda la candela se vino a mi cara.

Me quedé sin pestañas, sin cejas y con la mano roja.

¿LO MEJOR DEL RUBRO?

Ver la cara de la gente cuando se come un plato que hemos logrado y pasa que a veces uno como cocinero sabe que le falta algo a un plato, no te contenta del todo. Pero Como me dijo una vez un chef: “Si a ti te gusta el plato, te satisface y te alegra, ya tienes casi el 80 o 90% de que va a ser un éxito”

¿QUÉ HACES AHORA?

Viajo por los distintos restaurantes de La Mar. Ya no cocino, al menos que sea necesario o deba reemplazar a alguien en la “línea”. Veo costos, las mermas, los rendimientos. Superviso las diferentes cocinas cuando se requiera, reviso sabores. Hago cambio de platos de pizarra todas las semanas, entre muchas otras cosas más.

¿QUÉ ES LO MÁS DIFÍCIL?

El trato con el personal, primero debes ganarte el respeto de quienes trabajan contigo y sólo lo ganas trabajando junto con ellos.

Administrar bien la cocina, estando bien con la gerencia. Soy como una especie de árbitro.

¿QUÉ LE FALTA AL PERÚ?

Modernización en maquinarias pero sin cambiar la tradición que tenemos por nuestra comida. Trabajar con más calidad y cumplir sus cánones.

La ética. Tratar de no engañar al cliente, porque la gente que sabe, ya no regresa y suele pasar mucho en los restaurantes.

Y por sobre todo, respetar la profesión del cocinero.

¿QUÉ ESPERAS CONSEGUIR CON ESTE TRABAJO?

Seguir aprendiendo, aún hay muchas cosas por descubrir. Me enfoco en las ideas nuevas, en diseñar platos, más adelante en diseñar cocina.

¿CUÁL ES LA PROBLEMÁTICA DE LA COCINA EN EL PERÚ?

El “sé más que tú” sin ser cocinero. El peruano se cree con derecho a opinar. Pero el cambio se logra con las generaciones que vienen.

Escuché una vez que el peruano nació para ser cocinero, era algo más o menos así:

¿Por qué no vamos a un mundial?

Porque el peruano nació para ser cocinero y no futbolista (en lo que hay parte de razón).

Pero no todos los brasileros son buenos jugadores de fútbol y no todos los peruanos son buenos cocineros.

¿LA MEJOR COCINA EN LA QUE HAS ESTADO?

Tengo 2. El Astrid & Gastón, por lo que conllevaba trabajar ahí, por su gente y por la cocina que hacíamos.

En España, por el trato que me dio el chef de un restaurante, por todo lo que sabía y por el hecho de aún con 20 o 35 años de experiencia, tomaba en cuenta lo que tu pudieras aportar.

¿SI NO FUESES COCINERO, QUÉ SERÍAS?

Payaso. Porque dicen que quito la tensión en la cocina y sigo teniendo ese niño travieso por dentro.

DESCRÍBETE

 

No soy el típico jefe que grita todo el tiempo. Me gusta conversar con la gente con quien trabajo y les doy confianza.

Me gusta experimentar y probar cosas. Algo creativo.

Procuro mantener la mente ocupada.

A veces entro a trabajar en la “línea” para ponerme codo a codo con los cocineros. Así me gano su respeto.

Bastante distraído.

Una vez me dijeron que yo era el Recursos Humanos dentro de la cocina, porque me preocupo mucho por la gente con quien trabajo.

(El Bartender)

Lleva sangre chiclayana gracias a su madre y como buen Virgo modesto, se describe como tímido, aunque todos los que lo conocemos no estemos tan de acuerdo, por su espontaneidad para hacerte reír y por sus interminables charlas.

Con la destreza, precisión y el garbo de pocos bartenders, Farid Olaechea nos magnetiza con sus néctares para cada sueño.

¿CÓMO LLEGASTE A LA COCTELERÍA?

Por curiosidad. Entré a la Universidad San Martín a Hotelería, pero las clases de cocina eran en el segundo o tercer año. Me retiré.

Un día, mientras veía TV, en un programa enfocaron un bar y bebidas muy llamativas y los comensales elogiaban al bartender. Entonces me dije: “¿Por qué no puedo hacerlo yo?”.

Entonces entré a estudiar en Le Cordon Bleu. Dos años que pensé que era mucho tiempo, pero finalmente me di cuenta que no era suficiente para aprender todo sobre el alcohol.

¿CUÁNTO TIEMPO EN EL RUBRO?

8 años. 2 años como estudiante y 6 años como profesional.

¿ANTES DE ESTUDIAR COCTELERÍA, QUE HUBO?

Según las pruebas de orientación vocacional, debía ir a administración y a cocina, porque dentro de las evaluaciones psicológicas preguntan que te gusta. Ahora no sé cocinar, pero me gusta comer bien. Critíco.

Primero tienes que aprender a comer, y a no existe el “no me gusta”. Pruebo y retengo sabores.

¿QUÉ CARACTERÍZA A UN BUEN BARTENDER?

El carisma, vocación de servicio, el trato, el no mezclar las emociones porque todo producto final depende del ánimo de la persona.

Ganas y pasión por lo que haces.

Antes de pensar en ser jefe, debe ser líder. El título de jefe no se da porque gana o sabe más.

Con el tiempo he descubierto que es mejor ser líder, prefiero ser el tercer bartender o el suplente pero que cuando yo trabaje, todos estemos sincronizados.

Y cuando esté bajo el título de jefe, siga siendo el mismo, siga llegando 30 minutos antes para hacer el mise en place.

¿QUÉ DEFINE A UN TRAGO?

Todo entra por los ojos. Un cóctel debe tener buena decoración, buena presentación, textura. Influye el criterio para hacer la mezcla, ademas de la personalidad del aguardiente.

No se trata de que esté de moda un cóctel y decida sacar variaciones con otras frutas, tiene que haber un recuerdo sensorial o una nueva sensación para crear.

¿MEJOR ACOMPAÑANTE DEL ALCOHOL?

Una persona interesante, si es mujer mejor, porque el alcohol te desinhibe.

¿TRAGO PERFECTO?

Creo que todavía no me lo han presentado, pero debería ser aquel que llega a cubrir todas mis emociones, como el vino. No hay vino bueno ni malo.

¿TRAGO FAVORITO?

Blue Kamikaze en las rocas, aunque depende mucho de mi estado de ánimo. También tomo Campari pero bien mezclado.

¿QUÉ SE SIENTE ENSEÑAR? ¿TE GUSTA?

Es una nueva y buena experiencia y es fácil, siempre y cuando te organices, porque transmites lo que sabes y si no sabes, lo averiguas.

Además, siempre enseñas, porque cuando llega alguien nuevo a tu área tienes que enseñarle para que te pueda apoyar.

Lo difícil es enseñar a un grupo, porque tienes que cuidar tus palabras, el orden gramática, como suena, como se va a escuchar, como lo vas a asimilar, como te gustaría entenderlo.

No podría dedicarme sólo a enseñar. Es muy sedentario y yo muy hiperactivo. Extraño la bulla, la presión, los gritos. El rush.

SI NO FUESES BARTENDER, ¿QUÉ CREES QUE HUBIESES SIDO?

Creo que por mi personalidad, nada que implique estar sentado en una oficina. Tengo que estar en movimiento.

¿PIENSAS EN UN BAR?

Claro. Solo está hablado, nada plasmado, todo soñado, nada actuado.

Sería un lugar con música suave donde la gente pueda conversar, por eso se caracteriza un bar. O quizás un bar movil, en eventos o un bar en la playa.

Si ponemos lo que nos gusta no encajamos, tienes que pensar como empresario, ver que te va a lucrar. Es un juego entre el negocio y mi gusto.

DESCRIBETE

 Si las cosas no salen a mi manera, me molesta. Perfeccionista.

Tomo decisiones muy rápido, tengo imaginación para algunas cosas, para otras no.

Detallista. Trato de no descuidar los procesos.

Me concentro demasiado a tal punto de no escuchar el resto de personas, pero hago reír hablando muchas incoherencias.

De las personas que he conocido, de las más receptivas y dentro de sus cabales, todo un orate.

Con la cocina como su escape a todas esas historias de negocios propios, entre fierros y autos, y una vida de 50 con tan solo unos 30 años y fugitivo tres veces de su casa, les presento a éste simpático, conversador y siempre sonriente huanuqueño, Gian Carlo Manzano.

¿QUÉ TE TRAJO AL RUBRO DE LA GASTRONOMÍA?

Desde niño andaba metido en la cocina y aunque a temprana edad quise estudiarla, era una educación muy costosa.

Para llegar tuve que estudiar hotelería durante 3 años, en Huampaní, en un internado del cual sal’ia cada 15 días.

¿QUÉ TE GUSTA DE TU CARRERA?

Todo. El movimiento. El respeto por cada cosa. Me volví cocinero porque no puedes mentir, no puedes engañar con lo que das, hasta para engañar hay que conocer de todo.

¿LA COCINA RECONFORTA? ¿TE TRAE RECUERDOS?

La Pachamanca me lleva a mi niñez. Sofreír cebolla y moles en batán el kión con el ajo me recuerda a mi madre y me traslada a Huanuco.

¿CÓMO ENTRASTE A NUEVO PACHACUTEC?

Terminé de estudiar hotelería y conseguí trabajo como jefe de cocina en el restaurante Palermo, trabaje de bartender, tomaba las concesiones de colegios y el comedor del Liceo Naval.

Todo esto para reunir dinero para estudiar en Le Courdon Bleu, pero apareció Pachacutec.

Con 26 años, próximos a convertirse en 27, y siendo el límite de edad 25 años y una norma difícil de cambiar. Es ahí cuando aparece Flor (una de las razones de su vida) y habla con Gastón además de algunas otras personas que intercedieron por mí.

¿QUÉ PIENSA FLOR?

Que es un capricho. Aunque estar en Pachacutec me ayudó a sobrellevar su enfermedad y el tener que ver sufrir a su hijo tan pequeño aún.

¿CUÁL ES EL PROBLEMA CON LOS ESTUDIANTES DE COCINA?

Es que la carrera se ha vuelto una moda. Deberían mandar a los chicos que están en sus últimos años de estudio escolar, a practicar a una cocina para que conozcan la realidad de este mundo.

¿CÓMO ES LA COCINA EN EL PERÚ?

Es lo único que nos hace sentir orgullosos. Sobresalimos con nuestra cocina. Además la cocina habla de ti como persona, de cómo es tu casa.

¿QUÉ ES LO MÁS LOCO QUE HAS VISTO EN UNA COCINA?

Los conceptos de aires y espumas. Y “canevo”, un fileteador del restaurante donde trabajo.

¿CÓMO DEBE SER UN BUEN COCINERO?

Honesto con los productos, como persona, con la familia.

Como un chef que debe ser organizado. Mueve a su gente y supervisa su trabajo. Es honesto. Se fija en detalles, porque ya recorrió toda su cocina y la conoce bien.

TU PLATO FAVORITO

La Pachamanca

DESCRIBETE

Risueño aunque anda serio y con cara de malo. Me desprendo fácilmente de las cosas y he aprendido a ser paciente, detesto la bulla.

A veces impulsivo, de mal carácter y nada diplomático.

No sé decir las cosas en el momento correcto.

No me gusta la sopa fría.

Soy buen padre aunque no tan buen esposo.

¿TU PASIÓN?

Los autos y la cocina. Si no fuese cocinero, sería mecánico y construiría autos o quizás sembraría en la sierra.

¿QUÉ VES MÁS ALLA?

Negocio propio. Encantado con la cocina, aunque solo tenga 3 soles en el bolsillo. Y me gustaría viajar y conocer nuevos sabores.

(El Bartender)

Desde el 2003, ya hace 7 años (y su número cabalístico), Antonio viene profesando una vida que gira alrededor de un bar (¡no de una discoteca!) y de lo talentoso y conocedor en que debes de convertirte, junto con lo que él llama “memoria gustativa” para crear variedad de tragos para todos los gustos y colores y sin secretos. Además de la habilidad de poder llevar bajo el brazo a todo un equipo para el despliegue de uno de los mejores y rentables vicios.

Se deleita con un buen chilcano de pisco o un tradicional capitán.

¿CÓMO Y POR QUÉ DECIDISTE DEDICARTE A ÉSTO?

La verdad es que quería estudiar cocina, entonces lo quise utilizar de puente. De por sí, el mundo del bar ya me parecía bastante interesante desde los 14 años.

Lo que me inspiró en un bar y lo que me pareció muy gracioso fue una película de Tarantino, una de vampiros en donde incluso actúa Tarantino con George Clooney, en donde uno era el asesino y el otro un ladrón y se escapan de la cárcel. Llegan a un lugar alejado y entran a un bar de nombre “Del crepúsculo al amanecer” que lleva el mismo nombre de la película y era “under”, para gente mala y ruda, había un grupo de rock tocando; entonces toda esa escena me inspiró en querer poner un bar.

¿QUÉ SE NECESITA PARA SER UNO BUENO?

Personalidad. Conchudez para poder atreverse a más, para poder romper esa línea tan delgada y gruesa a la vez, pero sin transgredir los limites de confianza.

Si no hay limpieza, no hay orden. Y sin orden, definitivamente no hay rapidez.

¿EXISTE O DEBE EXISTIR “ALGO” ENTRE EL CLIENTE Y EL BARTENDER?

Llega a existir. Llega a crearse un vínculo. No llega a crearse ésta relación simbiótica de “necesito algo que tu me das”, sino una relación más amical. Se crea un vínculo, casi como una familia, porque ya con el tiempo los clientes dejan que yo elija que es lo que va a tomar, porque saben que conoces sus gustos.

¿QUÉ DEFINE A UN BAR?

Para mí define un bar su música, el concepto, su esencia, su gente. La gente que trabaja. Tiene que ser afín a ti, tiene que tener la esencia de lo que tu estás buscando.

¿CÓMO SON LOS BARES EN LIMA?

Hasta las huevas. Hay bares que duran un año por la moda, donde va la gente snob, a aquellos donde va la gente “under”, los que simplemente se abren porque “papi” les dió la plata; pero creo que ya no quedan esos lugares en los que puedas escuchar buena música y conversar tranquilo.

No encuentras buenos tragos. También sucede que la persona que te va a servir un trago, no sabe cuanto servir.

¿QUIÉNES VAN A UN BAR? ¿QUÉ BUSCAN?

Hay de todo. Hay gente que va por una cerveza y a pasar la noche y a ver que “pesca”. Hay quienes van a “tonear”. No hay un concepto de bar, muy poca gente sabe lo que toma.

DENTRO DE LA COCTELERÍA, ¿DÓNDE ESTÁ UBICADO EL PERÚ?

Empezando. Si vamos por el primer paso, la gente ya ha aceptado bastante al pisco como su bebida bandera. Antes el peruano no tomaba pisco: “¿Pisco?, eso es para los cholos o para los borrachos, yo tomo whiskey” decían. Pero hemos aprendido que el pisco es un aguardiente con categoría, con más respeto.

¿LOS LIMEÑOS SOMOS AJENOS A LA IDEA DEL BAR MOLECULAR?

No conocemos. Recién estamos comenzando a tomar tragos mas elaborados. Incluso quienes trabajan en el rubro, tienen conocimientos limitados. Además es un tema complicado con respecto a los tiempos durante un servicio.

DESCRIBE TU BAR

Licores bastante rebuscados. Funcionaria como una galería de arte, algo renovable. Música indie, electrónico, rock. Siempre “under”. Calidad de servicio.

¿CUÁL ES EL MEJOR ACOMPAÑAMIENTO PARA EL ALCOHOL?

Una mujer.

¿POR QUÉ?

¿Porque sino, con quien evolucionas tu alcohol? ¿Con quién te pones lindo? ¿Con quién conversas?

¿QUÉ ES LO PEOR O LO MAS ATROZ QUE HAS VISTO?

Una chica drogada y demasiado alcoholizada que terminó robandome las propinas de la copa. Que se puso a bailar y a gritarle a los cocineros. Se acercó a una mesa y besó a un cliente. Regresó a la barra para sermonear a los mozos y como ya no le servimos mas tragos, tomó el dinero de las propinas y se fue corriendo.

¿LO MEJOR Y LO PEOR QUE TE HA TRAÍDO EL RUBRO?

Creo que no me ha traído cosas buenas ni cosas malas. Me ha traído cosas.

Me ha traído buenos amigos, dentro y fuera de la barra y con eso me quedo.

¿CON QUÉ LICOR TE IDENTIFICAS?

Campari. Porque siempre en un principio es amargo y fuerte. El rojo dicen que es personalidad.

BEBIDA PARA EL FRÍO.

2 onzas de ron sin hielo, mínimo 7 años. Ideal 25. Zacapa.

BEBIDA PARA EL CALOR.

Una chela bien helada.

¿TU PASIÓN?

La Música.

¿QUÉ TE HA ENSEÑADO LA VIDA?

Karma. En esta vida todo se paga.

¿Y LA GENTE?

A ser leal. Y a no perdonar tan seguido.

¿QUÉ SE VIENE?

La realización de unos proyectos. Dejar de trabajar para otros.

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