El Perú está gozando de un auge gastronómico que impresiona y que destaca. Las más de 80 escuelas en el país, arrojan cada año por lo menos a unos 2000 estudiantes a enfrentarse con las exigencias de un mundo competitivo y a veces, traicionero.
Entonces, ¿Cómo lograr sobresalir?
Es ahora cuando se debe comenzar a sembrar cocineros y chefs con actitud, pues las aptitudes se vinieron desarrollando a lo largo del estudio de su carrera.
La curiosidad es parte de cualquier disciplina, pero en esta “ciencia” la magia predomina.
Tan sólo el simple hecho de saber pararse frente a una tabla o cuidar tu cuchillo, son características que marcan y definen a un cocinero. Los idiomas que te llevarán a otros países se asomaran y determinaran que tan preparado te encuentras.
La curiosidad que te lleva a investigar va aumentando y te convierte en una persona mucho más culta y compleja. La sofisticación de los pensamientos a raíz de cada cocina y cultura te llevan a alcanzar la cima deseada.
Con el transcurso de los años se va aprendiendo que la humildad debe primar en una cocina junto con el trabajo en equipo, que en un futuro muy palpable te guiará al liderazgo, y ésta a ser admirado, ambicioso y visionario. Dejando atrás el recelo.
Asumir retos que nunca se nos pasaron por la mente, que más que “ganancias” podrían generar miedos, fracasos y daños; es lo que nos ayuda a crecer y a ponernos a la par con el resto del mundo, junto a los grandes.
La perseverancia te lleva a la perfección y a lograr las metas que cada año solemos trazarnos por aquel deseo de superación que como humanos tenemos.
Y es por todo este trabajo de prolijidad y firmeza, cuando el detalle nos lleva a la excelencia.
La gastronomía es y quizás siga siendo el tema de moda en los próximos años porque el peruano convierte cualquier motivo en una buena razón para sentarse a departir en una mesa. Todo suele girar alrededor de la comida.
Pero éste tiene que ser motivo para que nosotros como cocineros no conozcamos de limitaciones y retemos al destino para perseguir nuestras ambiciones.
La realidad: El Perú ahora exporta cocineros.
Sólo cabe recordar las palabras de Ferrán Adriá: “Estar en la élite de la alta cocina es posible, sólo hay que tener paciencia”.

