(La Cocinera)

A los 28 años uno tiene muchas historias que contar y para ella no es la excepción. Con el espíritu y la hiperactividad de una niña aventurera, emerger de una sociedad chovinista y conformando una minoría en cuanto a una opción de género, solo se logra con determinación y teniendo como inspiración y apoyo a su novia Mabe.

Entre querer trabajar con Rafael Osterling por sus ideas alocadas y un bistec frito con camote y arroz o un simple tomate maduro como plato favorito, entre una fijación por el McDonalds o una aversión por las aceitunas, se van descubriendo los detalles que rodean a una persona.

Muy pocas veces encontramos a aquellas personas con las que creamos una gran afinidad, es aún más mágico cuando la compatibilidad se da en el trabajo; donde no necesitas hablar para que las cosas se hagan. Ella es una de esas personas.

¡Con ustedes Stephanie Aguilar!

¿POR QUÉ COCINA?

Porque me gusta el trabajo manual y me gusta comer, pero me gusta comer como yo cocino. Soy detallista y soy muy especial para comer.

¿QUÉ EXPERIMENTASTE EN ESTE TRABAJO?

Que hay que tener paciencia, ser tolerante, a estar de buen humor, a trabajar en equipo, a escuchar.

¿TE CAMBIÓ?

Bastante. Me fue difícil cambiar, pero creo que cambié para bien. A la mala aprendí de mis errores. En cada trabajo aprendes cosas nuevas, conoces gente nueva, son nuevos retos.

¿QUÉ APRENDISTE?

De todo. Aprendí cosas distintas tanto en sazón como en amistad, como a tolerar o como hacer llevaderas las cosas. A que gritar no siempre es la solución para las cosas. A que respirar y pensar un poquito antes de hablar es mejor. Si te ríes, todo es más fácil.

¿LO MEJOR?

Brasil. El ir a otro país, conocer otra cultura, encontrarte con otro tipo de gente y enseñarles tu cocina. Poder llegar a que te entiendan porque es otro idioma y además es otra forma de cocinar, otros insumos. Todo un reto.

¿LO PEOR?

Que me tomo mucho tiempo darme cuenta, por lo terca que soy, que por mas que tocaba esa puerta, siempre estaba cerrada. Pero logre salir y abrir los ojos.

Hay mucha hipocresía en la cocina, son muy pocas personas que son realmente sinceras.

¿ALGUNA VEZ TE SENTISTE DISCRIMINADA POR SER LESBIANA?

No. Nunca me ha causado problemas. Creo que fue un punto a mi favor por el mismo hecho de que trabajas con muchos hombres, entonces creen que eres uno de ellos, entonces te acoplas más con el grupo.

Pero es un punto en contra, cuando ya no ven el respeto por una mujer, delante de ti. Soy bastante feminista.

¿QUÉ TE FALTA POR HACER?

Un montón de cosas. Una de ellas es que me encantaría trabajar en un hotel.

Trabajar en un crucero, porque es otro tipo de cocina y es otro tipo de ritmo. Aprender otras cocinas. Viajar y aprender cocina en otros países.

Si me voy a otro país es únicamente para “hacer caja” y luego regresar para poner algo, no para quedarme, porque la cocina peruana es una de las más completas y se hace extrañar.

¿CÓMO SALIÓ EL NEGOCIO PROPIO?

Por necesidad, porque tengo que hacer algo ya. No es lo mío estar sentada en mi casa, tengo que estar activa.

¿QUÉ MÁS PLANEAS?

Seguir con el catering de comida japonesa, sacarle todo el provecho. Me apasiona mucho el detalle que tienen para hacer las cosas. Quizás dar clases personales.

¿TU MEJOR RECUERDO GASTRONOMICO?

Brasil. Porque fue algo totalmente nuevo e inesperado. Y muy deseado, aunque en algún momento no me sentía capaz de tal reto.

¿RESTAURANTE FAVORITO?

No tengo restaurante favorito, pero me gustan mucho las pastas del Tanta.

¿QUIÉN TE HA INSPIRADO MÁS PROFESIONAL Y PERSONALMENTE?

Creo que la persona que me metió en la cocina, el tío de Isa, una de mis mejores amigas. Él me enseñó a cocinar.

Y personalmente, mi novia Mabe, me motiva mucho, me inspira mucho a ser mejor y no a ser mediocre.

¿TIENES ALGÚN RITUAL EN LA COCINA?

No. Pero si tengo la manía de limpiar siempre el cuchillo y mi tabla, por Alex (Chef del restaurante La Mar en Chile) que me decía: “si tu tabla esta limpia, tu cabeza está limpia”.

¿HAY ALGUN INGREDIENTE QUE DETESTES?

Las aceitunas. No las soporto, pero si las como en pulpo al olivo.

DESCRIBETE

Detallista, persistente, renegona, sensible, muy terca. De carácter muy fuerte, pero sincera. Cariñosa.