Temido por algunos y, respetado y adorado por otros. ¿Quién no ha probado el Wasabi, esa famosa “mostaza japonesa” sin haber sentido una “revelación” de una nueva y punzante sensación que nos hizo llorar?

Científicamente conocido como Wasabia Japónica o Cochlearia Wasabi o Eutrema Japónica, es conocido como un rábano, pero forma parte de la familia del repollo.

Conocido por su característico color verde claro y un sabor y olor extremadamente fuerte y con mucha personalidad, es protagonista en una mesa de sushis y sashimis.
La fuerza que define al wasabi reside en los vapores que se transmiten en las fosas nasales y que dan una sensación de ardor, la cual tiene poca duración.

¡TE PRESENTO AL SEÑOR WASABI!

Para los que no son muy allegados al wasabi y que sólo han tenido oportunidad de conocerlo en un restaurante de comida japonesa o sushi-bar, es válido comentar que en el país del Sol Naciente, al ser productor de ésta, se pueden consumir también los brotes frescos que tienen un ligero sabor a la raíz. En donburi (carnes o vegetales cocinados juntos y servidos sobre arroz) y hasta en aperitivos.

En Japón es difícil producir el wasabi, lo que lo convierte en un ingrediente caro y a veces algo escaso; para ello se han creado imitaciones en pasta o en polvo a base de rábano “occidental” picante (Armoracia Rusticana)  al cual se les agrega colorante verde.
El Hon Wasabi es el auténtico wasabi silvestre que se vende fresco en forma de raíz, el cual se ralla y se mezcla con un poco de agua al momento de ser consumido. Crece en lo alto de las montañas, en arroyos poco profundos y protegido de la luz del sol o en invernaderos temporales que se construyen en los arrozales.

Se sabe que se cultiva de manera artesanal y en pequeña escala en Taiwan y Nueva Zelanda.

¡WASABI SENSATION!

Con exactitud no se podría definir como “picante” a la sensación que deja el wasabi, a diferencia del picor de un ají o de la pimienta, pues ésta reacción en particular, además de ser corta, nos despeja la vía respiratoria, subiendo por las fosas nasales, causandonos goteo de nariz y hasta lagrimeo.

La sensación tan fuerte que nos produce el wasabi se debe a la presencia de Isotiocinatos, éstos son compuestos químicos que se emplean en el control de patógenos de las plantas, es decir inhiben el crecimiento de microorganismos, por ello que algunos consideran al wasabi como un antiséptico y un antibacteriano eficaz.

Por ello, en el antiguo Japón, al no contar con sistemas de refrigeración, utilizaban el wasabi para envolver los pescados crudos y mantenerlos en buen estado.

SI DE RALLAR WASABI SE TRATA…

Para rallar el wasabi se utilizan varios tipos de rallador. el mejor, utilizado por los profesionales, se hace con la piel del tiburón ángel (Squatina Nebulosa), korozame en japonés, pegada a un trozo de madera. 

Los ralladores domésticos son de cerámica, metal o plástico; con una superficie plana con dientes salientes, pero sin agujeros.