¿Música y Comida? Aparentemente no es de los
temas más debatidos. Encontrar información relevante y “científicamente comprobada” no es cosa fácil.

En lo que todos coincidiremos es que la música propicia un estado de ánimo o en algunos casos exacerba algunos “males”; si estamos tristes porque acabamos de terminar con el o la novi@ o cuando se nos murió el gato, y escuchamos una balada, nos pondremos aún más tristes. Curiosamente, son en estos momentos en los que de hecho “escuchamos” lo que dicen estas canciones y aumentan el sentimiento. En otras ocasiones, son las canciones que más nos gustan, las que nos motivan a trabajar más o mejor, las que nos ponen de buen humor, las que nos relajan, etc.

Entonces, ¿qué efecto tiene la música mientras comemos?

lp2

Tomando en cuenta muchos alcances que se encuentran en la web (los cuales fueron muy escasos), a la hora de comer optamos por dejar la música que más nos gusta (en especial el heavy metal), por un tipo de música que suele “acompañar” la comida, mas no opacarla y así poder enfocarte en lo comerás. Y es que el estado de ánimo influye tanto en la elección de lo que comemos, como en el proceso digestivo.

Quizás les haya pasado que mientras están almorzando o cenando, escuchan justamente música que no es de su agrado y ésta puede hasta ponerlos de mal humor o quitarles el apetito (aunque si hay mucha hambre, no hay música que importe). O quizás se sientan a comer en algún restaurante que tiene tal cantidad de gente (y nada de música o mal sistema de audio) que a duras penas escuchas tu propia conversación y la velada se hace menos placentera.

LOS ESTUDIOS

Charles Spence es un experimentado psicólogo de la Universidad de Oxford, que desarrolló un estudio conjunto con la empresa Sony para comprobar si el mismo plato puede saberle “diferente” a varias personas, y es éste estudio donde se concluye que la música de fondo si influye en la percepción de sabores. Spence es ahora reconocido por desarrollar trabajo en marketing sensorial y neurociencia.lp

Lo que arroja el estudio dice:

  • Si cambiamos la música, podría también cambiar el sabor de lo que comemos y bebemos.
  • Los sonidos graves y el sonido de instrumentos metálicos resaltan el amargo, mientras que los sonidos agudos como el del piano o instrumentos de viento resaltan el dulce.
  • Los ruidos de fondo suprimen o aminoran la habilidad de saborear el dulce o el salado, pero mejora la habilidad de percibir el umami.
  • La música correcta podría propiciar entre un 10 a 12% más de disfrutar tu bebida.
  • El estudio muestra que

 

Otro ejemplo para tomar en cuenta es el estudio de la Universidad de Cornell en donde se presenta que las emociones determinan la calidad y cantidad de saliva, formación de ácidos estomacales y la presión sanguínea que intervienen en la digestión haciéndola buena o mala. Se dice que al estar relajados comemos 18% menos, pero disfrutamos más lo que comemos. Por otro lado, si estamos nerviosos, comemos 1/5 más de alimentos que nuestro organismo necesita, es ahí donde la música también podría hacer un mea culpa.

POCOS EJEMPLOS

Stefan Wiesner es un chef suizo al que se le relaciona con la importancia que le da a la música en su cocina. Se comenta que al servir una “sopa de hierro”, utiliza como playlist, relinchos de caballo para que comprenda la fuerza que tiene lo que come. Los que contienen hierbas silvestres, con sonidos de naturaleza. Si utiliza sal marina, escoge a Wagner.

Si la memoria no me falla, Massimo Bottura, un chef italiano que para una presentación de Mistura años atrás, creó su representación del Jazz en un plato.

ASI ES EN EL PERU… ¿COMO ES EN TU PAIS?

Si es muy común comer un cebiche (además de la cerveza) al ritmo de una buena salsa, ¿por qué?, pues porque es uno de esos platos que comes con amigos (es muy raro ir a una cubichería y tratar temas de trabajo) y precisamente la cerveza es la mejor compañera (para muchos), es así que se crea este escenario preciso para la salsa, que te suele invitar a divertirte aún mas aunque tengas dos pies izquierdo (comprobado por experiencia). Otros prefieren la música criolla para acompañar la tarde.

En el caso de un restaurante de comida peruana, lo más probable es que escuches música criolla, algo de cajón y valses, que también se presta para el jolgorio similar a la de una cebicheria.

En el lobby de un hotel con más de 3 estrellitas, el piano es el ingrediente principal o música instrumental, la misma que por ahí encontramos en un ascensor o en los supermercados.

En muchos bares, el chill out, bossa nova, lounge y similares son muy comunes (muchos repetitivos).

En los fast food es posible hasta escuchar alguna emisora de radio, por lo que la música de moda es lo usual.

En los chifas (restaurantes de comida china) por lo general hay televisor, asi que la música queda casi anulada.

cup

En casos particulares, no es necesario ser melómano para darse cuenta qué música “combina” mejor con tu comida, muchas veces es una cuestión de gustos y es lo que te haga sentir cómodo. Pero si sería bastante peculiar escuchar música clásica en un fast food o música folklórica en un restaurante de comida japonesa.

Y es muy importante recordar que para muchos, no solo para los cocineros, la música hace que trabajar (y cocinar) sea más divertido y por ende, los resultados son mas sabrosos.